Internet ha revolucionado nuestra forma de comunicarnos con la gente que nos rodea y, en muchos casos, nos ha sirve de puente para establecer nuevos contactos profesionales o conectar con gente con aficiones o inquietudes comunes. Las redes sociales son un instrumento con el que mucha gente permanece en contacto con sus amigos, busca empleo o comparte sus fotos o vídeos, sin embargo, ante este enorme caudal de datos personales que viajan por la red, encontramos que existen personas con no muy buenas intenciones que intentarán acceder a estos datos para comerciar con ellos o, en algunos casos, suplantar nuestra identidad.
Quizás pueda parecer exagerado pero según el observatorio europeo, el 4% de los ciudadanos de la Unión Europea fue víctima de robos de datos personales y/o suplantaciones de identidad, cifra que aumenta en los casos de España y Bulgaria con un 7% de los internautas de estos países. De hecho, para que tengamos en cuenta la gravedad de la situación, el 3% de los internautas europeos sufrió pérdidas financieras debido al uso fraudulento de su tarjeta de crédito o a ataques de phishing (con Letonia a la cabeza con un 8% de sus internautas).
